Timidez

Timidez

La timidez es una forma atenuada de fobia social, y que habitualmente tenemos y disimulamos todos mejor o peor. No sabemos si resultaremos competentes, valiosos o apreciables hacia  los demás.
Muchas veces la timidez es aprendida por  un ambiente familiar  autocrítico e inseguro donde no se anima a la espontaneidad, donde no nos hemos sentido valorados o donde nuestros padres, también reservados o tímidos, han sido nuestros modelos a imitar. Una vez que las relaciones sociales a las perdonadas tímidas les producen tensión y nervios a ¨hacerlo mal¨,  que los demás se den cuenta y sean criticados o rechazados estás las evitan para aliviara el malestar. Pero es esta conducta de protección o evitación la que mantiene la timidez.

La persona tímida es cautelosa no se arriesga a equivocarse, a ser rechazada o a resultar inadecuada, y como no se enfrenta a estos miedos no avanza, esperando a que un día se levantará con la moral alta y  segura de sí misma por arte de gracia cosa que no va a pasar. Para avanzar en la timidez  hay que pasar cierta ansiedad en las relaciones sociales pero no por ello renunciar a ellas es la única forma para eliminar  complejos e inseguridades. La relación con los demás son impredecibles pero hay que  explorar lo que resulta de ello, y esta es la forma mejor de superar la timidez. Pero somos seres sociales, la relación  demás es  una fuentes de satisfacción y apoyo en los malos momentos amortigua ese malestar.

La persona tímida tiende a creer que no tiene mucho valor, que no es interesante y que es “peor que los demás”, pero la realidad no es exactamente esa sino todo lo contrario, habitualmente, son personas inteligentes, amables, respetuosas y personas que puede aportar mucho a los demás pero el mido a rechazo o la crítica junto con pensamientos de anticipación y autovaloración irracionales le hace echarse al lado.
Algo de coraje es necesario para abandona la timidez  una vez por todas y determinarnos a ser espontáneos, aceptando luego con resignación el número de personas que les caigamos bien o a las que no les gustemos. Ya que el trabajo en el fondo es aprender a querernos.

¿Cómo afecta nuestras vidas?

Nos empobrece reduciendo a la mitad nuestra vida social, nuestras posibilidades de ocio y progreso profesional.
La frustración que todo ello implica puede reflejarse indirectamente en forma de desánimo general (a veces es causa de caer en un depresión tras un larga etapa vital de sufrimiento) e irritación descontrolada con el circulo familiar íntimo.
Las relaciones que exigen iniciativa, sostén y aportación por nuestra parte se pueden llegar a ver gravemente resentidas y romperse.

Elimina aquellos oportunidades que suelen provenir de la actividad social (hacer amigos en el colegio o en el trabajo, partic