Trastornos de ansiedad.

Los trastornos de ansiedad, bien tratados tienen el 90% de mejoría

Terapias para la ansiedad basadas en las evidencias

  • Terapia Racional Emotiva
  • Terapia Cognitiva Conductal
  • Terapia de  Aceptación y Compromiso
  • Mindfulness para la Ansiedad
Tratamientos concretos

Exposición en imaginación
Exposición en vivo con prevención de respuesta
Desensibiliación sistemática
Reestruración cognitiva
Intención paradójica (aprender a vivir con)
Conectar con la sensaciones de ansiedad desde la atención plena
Autocompasión y autoacepatación ante el sufrimiento
Defusión cognitiva (rol de observador)
Metaforas
Lecturas

 

La parte física del miedo es la ansiedad. A pesar de que nos provoca un gran sufrimiento no conlleva peligro alguno, ni nos va a dar  un infarto o embolia, ni vamos a perder el control, ni volvernos locos a pesar de que en esos momentos lo llegamos a creer. Hoy, gracias a las nuevas terapias de tercera generación y a la psicología cognitiva conductual, si están dirigidas por un terapeuta experto, tiene  buen pronóstico en el 90% de los casos. La moría de las veces con solo terapia psicológica es suficiente para solucionar los problemas de ansiedad.

Cuando los problemas de  ansiedad se han vuelto crónicos, se pueden utilizar algunos fármacos sobre todo los antidepresivos que no generan dependencia y apenas tienen efecto secundarios.  pueden ayudar en los primeros momentos de terapia e ir dejándolos de forma progresiva con esta estrategias los resultados son muy prometedores alrededor del 90% de las personas se recuperan.  Los antidepresivo y ansiolíticos sin acompañar de terapia psicológica no tienen buenos resultados en el tratamiento de la ansiedad, cuando se dejan de tomar y se ha acompañado de tratamiento psicológico,  suele aparecer de de nuevo la ansiedad.

 Timidez.

La timidez es una sensación de inseguridad o de vergüenza sobre uno mismo y que la persona siente ante situaciones sociales, nuevas o no, y que le dificulta, o llega a impedir, entablar conversaciones y relacionarse con los demás. De aquí es fácil deducir, aunque quienes experimentan esta sensación ya lo saben, que resulta una pauta de conducta muy limitadora para las personas que la experimentan en todas las áreas de su vida cotidiana: amistades, relaciones de pareja, relaciones con los compañeros de trabajo…

La timidez suele estar muy relacionada con la falta de seguridad en uno mismo, con la baja autoestima y con la falta de asertividad; es decir, la dificultad de decir que no a los demás, por mucho que uno lo desee.

Fobia social.

Miedo a la valoración negativa de los demás,   hacer mal las cosas en publico, que los demás se den cuenta y por lo tanto temor a ser rechazados o a ser objeto de burla o humillados. Las personas que padecen fobia social evitan las situaciones sociales o hacerse notar en público. Cuando acuden a situaciones con más gente, intentan pasar desapercibidas,  suelen sentirse incomodas y tener ansiedad, teniendo ganas de marchar. Las personas con fobia social suelen restringir sus relaciones sólo con gente conocida y de confianza como familiares y pocos amigos. Esto les lleva a cierto aislamiento social y a ver muy limitada su vida lo cual le genera malestar e impotencia.

 Cuando hablamos de timidez solemos pensar en la introversión y, como se considera una característica de la personalidad, muchas personas tímidas se resignan a serlo durante toda la vida, porque creen que son así y no pueden cambiar. Sin embargo, nadie es completamente introvertido ni extrovertido, sino que en función de varios factores, cada persona tiende a intensificar una u otra actitud. De hecho, muchas veces decidimos optar por una u otra en función de la situación social en que nos encontremos. Por lo tanto, se trata de aprender a ser flexible y poder pasar de una actitud más introvertida y tímida cuando la situación lo requiera u otra más extravertida y sociable.

Trastorno obsesivo compulsivo.

Pensamientos relacionados con diversos temores, como la contaminación, la limpieza, el orden, revisar y comprobar, perder el control o volvernos locos, hacer daño a alguien, etc; que lleva  a una constante preocupación o rumia mental. La persona que los padece quiere deshacerse de dichos pensamientos lo cual les lleva a una lucha constante, lo cual empeora la la situación.  Las personas que padecen este tipo de preocupaciones y miedos llevan a cabo ciertas conductas, rituales o comprobaciones (mentales o físicas), repetitivas para buscar tranquilidad de alguna forma comprobando que el temor o la preocupación no se va a dar. A este tipo de conductas de comprobación se les llaman compulsiones. Las compulsiones generan cierto alivio a corto plazo, pero enseguida la persona a volver a preocuparse o tener miedo la tiene que volver a hacer, lo cual hace que la compulsión alimente el pensamiento y el temor que lo acompaña, impidiendo hacer frente al miedo para desactivarlo y gestionarlo adecuadamente.

Trastorno de ansiedad generalizada

Varias preocupaciones o temores de anticipación,  que abarcan diferentes temas  a la vez relacionados con cuestiones, como puede ser preocupaciones laborales, preocupaciones económicas, preocupaciones sobre las relaciones sociales o de pareja, preocupaciones sobre  la salud, ……etc; que  a las personas que las padecen les generan  una dosis de ansiedad y alerta llevándolos a la preocupación y un estado de alerta e inquietud  permanente.

Hipocondría o miedo a la enfermedad

Temores a padecer una enfermedad grave que nos llevará a la muerte. Empezamos a fijarnos y a utilizar una atención selectiva a determinadas sensaciones de nuestro cuerpo, pensando que son los síntomas de  una enfermedad. Lo cual nos genera mucha ansiedad, intranquilidad y rumia mental, con lo cual empezamos a interpretar un rol de enfermo y nos centramos sólo en esa preocupación o sensaciones lo cual genera muchos cambios somáticos en nuestro cuerpo. Los cuales a la vez son interpretados como síntomas de hipotética enfermedad que tememos padecer. Para buscar tranquilidad, acudimos al médico, pedimos pruebas y analíticas que por lo general nos indican que todos está bien. Lo cual nos genera algo de tranquilidad durante un corto periodo de tiempo. Para volver a preocuparnos de nuevo con esa misma enfermedad u otra diferente.

Trastorno de estrés postraumático.

Ocurre cuando hemos sido víctimas de un suceso traumático como, diagnostico grave de una enfermedad, muerte inesperada de la pareja o familiar cercano, accidente grave, maltrato, secuestro, atraco, violación. Lo cual hace que nos cueste mucho olvidar dicho acontecimiento y este aparezca frecuentemente en forma de pesadillas, recuerdos y un estado de hipervigilancia y sobresalto que nos lleva a un estado de ansiedad, irritabilidad y a evitar los estímulos asociados al suceso traumático. El malestar como consecuencia de dicho suceso nos interfiere en nuestra vida, social, de pareja o laboral.

Fobia, específica

Las fobias específicas son miedos irracionales y patológicos a objetos o situaciones muy concretos. La persona con una fobia específica sufre un temor muy intenso ante la presencia o la anticipación del objeto o situación fóbica. Generalmente, las personas con fobias concretas reconocen que el miedo que sienten es excesivo y que no responde a una amenaza real, pero que sin embargo, “no lo pueden controlar”.Existen numerosos tipos de miedos o fobias.